Debemos reconocer y ensalzar el ingente trabajo de nuestros pineros o gancheros que lo dieron todo, descansando solo el día del Señor, en aquella epopeya fluvial, llevando las piezas de madera hasta los arsenales del Atlántico y del Mediterráneo.
La maderada o pinada, el no tan antiguo oficio de transportar la madera por los ríos, es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO desde 2022. Raiers catalanes, Navateros aragoneses, Almadieros navarros, Gancheros valencianos y Pineros serranos de nuestras latitudes, así como de otros países.
Así fue durante siglos. Conducir la madera de los bosques serranos, salvando dificultades y penurias, hasta Sevilla, Cádiz, Cartagena y Valencia en el caso de los Gancheros Del Turia, cuya Asociación estuvo bien representada en La Puerta de Segura por su presidente, Manuel Félix Cruz, canario de Tenerife que lleva casi toda su vida en tierras valencianas. Le acompañaron Salvador Castillejos, director del documental ‘Los pastores del bosque flotante’ (2007), encomiable trabajo dedicado a los serranos que trabajaron en labores forestales, y José Laso Flores, de la Asociación Alma Serrana, que ahondó en el quehacer maderero y mostró, al detalle, los atavíos y utensilios que usaban los pineros.
En la últimas sesiones de las III Jornadas de Estudios sobre la Sierra de Segura que organiza el Ayuntamiento de La Puerta de Segura, María Amparo López Arandia, doctora en Historia y profesora de la Universidad de Extremadura, expuso las resistencias y los conflictos que generó la Provincia Marítima de Segura de la Sierra, “conflictividad que no se erradicó con la extinción de la Provincia Marítima, reproduciéndose ante nuevas explotaciones forestales o proyectos de ordenación de Montes en los siglos XIX y XX”.
Por su parte, Sergio Rodríguez Tauste, licenciado en Historia y cronista oficial de la Villa de Orcera, abordó el personal al servicio del Real Negociado de Maderas y de la Provincia Marítima en su relación con la comarca segureña. “Un aspecto positivo de aquel tiempo fue la llegada de foráneos que se quedaron y se vincularon a familias de la zona”. Entre los ejemplos, emanados de sus interesantes estudios genealógicos, reveló que los Pichardo actuales provienen de Juan, llegado desde La Algaba (Sevilla), deshaciéndose de todas sus pertenecías allí. También destacó Rodríguez Tauste el caso de los ‘enemigos íntimos’ Pedro Ambrosio López de Olivares (Santiago de la Espada, 1738), auditor del tribunal de Marina, autor del ‘Oráculo de los preguntones’ y José Gallego de la Parra Quijano (Yeste, 1795), secretario del Ayuntamiento de Orcera y auxiliar en el Ministerio de Marina, que tras varias generaciones, paradójicamente, llegaron a emparentar al casarse descendientes de ambas estirpes.
Reconocimiento y gratitud para ellos. Esta es una de las principales conclusiones de las III Jornadas de Estudios sobre la Sierra de Segura celebradas los días 7 y 8 del presente en el Centro de Interpretación de la Naturaleza puertense o puerteño. Entre los nombres de nuestros esforzados pineros salieron a la palestra los de Juan Pedro Lisalde, Domingo Alba, Francisco Montalvo, Jesús Cruz Oliver, de Orcera todos ellos; Juan Cardosa de Beas de Segura, Fidel Rueda de La Puerta. Ellos ya no están entre nosotros. No obstante, sí estuvieron presentes Luctor Muñoz y Marcelino Rodríguez, pineros puerteños que nos demostraron cómo se manejaban en las tareas de las conducciones de madera.
Los ríos Guadalimar, Trujala, Guadiana Menor, de la cuenca del río Guadalquivir; así como los ríos Tus, Madera y Mundo, que fluyen al río Segura, habían demostrado capacidad de navegabilidad en cuanto a la flotación de madera al realizarse por ellos conducciones, promovidas tanto por el Real Negociado de Maderas, como por los arsenales de La Carraca en Cádiz y el de Cartagena. Esto hizo que una amplia área, con epicentro en Segura de la Sierra y Orcera, que en su mayor esplendor llegó a comprender 9.000 km2, 51 municipios, quedase bajo la adscripción de la Provincia Marítima de Segura.
En el homenaje al profesor Eduardo Araque Jiménez (1956-2018), Catedrático de Análisis Geográfico Regional en la Universidad de Jaén; una mesa redonda que contó con Egidio Moya García, José Domingo Sánchez Martínez y Felipe Morente Mejías, quedó patente que uno de los puntos flacos de las pretensiones iniciales al declarar el Parque Natural en 1986, sigue siendo la madera’, tras siglos de andanzas y vidas entregadas a la causa. El ‘bosque infinito’, como refirió el profesor emérito del Centro de Capacitación y Experimentación de Cazorla, Rufino Nieto Ojeda, debería proporcionar hoy más riqueza y empleo a nuestra tierra; pero la realidad es que de los seis aserraderos que había queda uno, en Orcera, y solo fabrica palets.
La clausura de esta tercera edición contó con la presencia de la alcaldesa, Virtudes Puertas, que agradeció la labor realizada a los directores Luis Ayuso y Vicente Ruiz Garcia; la delegada territorial de Empleo, Empresa y Trabajo, Ana Belén Mata, que destacó la coordinación que realiza la teniente de alcalde, Lorena Garvi; y la diputada provincial, geógrafa y alcaldesa de Sorihuela del Guadalimar, Ana Belén Rescalvo Alguacil, que afirmó “soy hija y nieta de las Aldeas perdidas, de Las Canalejas”, a propósito de la actual Reserva Andaluza de Caza, sucesora del Coto Nacional, cuya creación supuso la expropiación de un ingente patrimonio y la expulsión de miles de serranos que, mediante aquellas leyes franquistas, vieron arrebatas sus propiedades y truncadas sus vidas.





